Blog · Salud sistémica

La conexión boca-cuerpo: cómo tu salud dental afecta a todo tu organismo

Tu boca es la puerta de entrada al resto del cuerpo

Tendemos a pensar en la boca como algo aislado del resto del organismo. Vas al dentista para los dientes y al médico para todo lo demás. Pero la investigación de las últimas dos décadas ha demostrado que esta separación es artificial — y potencialmente peligrosa.

La cavidad oral alberga más de 700 especies de microorganismos, el segundo ecosistema microbiano más diverso del cuerpo humano después del intestino. Cuando este ecosistema se desequilibra — por una infección periodontal, una caries profunda o un foco infeccioso crónico — las consecuencias no se limitan a la boca. Las bacterias y las sustancias inflamatorias que producen pueden alcanzar el torrente sanguíneo y afectar a órganos distantes.

Desde la odontología biológica, esta conexión no es una novedad: es el principio fundamental sobre el que se construye toda nuestra práctica clínica.

Boca y corazón: una relación bien documentada

La asociación entre enfermedad periodontal y patología cardiovascular es una de las más estudiadas en medicina oral. Las bacterias periodontales — especialmente Porphyromonas gingivalis y Aggregatibacter actinomycetemcomitans — pueden entrar en el torrente sanguíneo durante la masticación, el cepillado o un tratamiento dental.

Una vez en la circulación, estas bacterias contribuyen a la formación de placas de ateroma en las paredes arteriales. De hecho, se han identificado bacterias orales vivas dentro de placas ateroscleróticas extraídas durante cirugías cardíacas. Los estudios epidemiológicos asocian la periodontitis con un riesgo entre un 20% y un 50% mayor de sufrir un evento cardiovascular.

Esto no significa que la periodontitis cause directamente un infarto, pero sí que mantiene una inflamación crónica de bajo grado que, sumada a otros factores de riesgo, puede ser la gota que colma el vaso.

La relación bidireccional con la diabetes

La conexión entre periodontitis y diabetes es especialmente interesante porque funciona en ambas direcciones. La diabetes mal controlada aumenta el riesgo de enfermedad periodontal: los niveles elevados de glucosa en sangre alimentan a las bacterias patógenas y debilitan la respuesta inmune del tejido gingival.

Pero, a su vez, la inflamación periodontal crónica dificulta el control glucémico. Las citoquinas inflamatorias producidas por la infección periodontal interfieren con la señalización de la insulina, creando resistencia. El resultado es un círculo vicioso donde ambas condiciones se agravan mutuamente.

Los estudios muestran que el tratamiento periodontal adecuado puede reducir los niveles de HbA1c (hemoglobina glicosilada) en pacientes diabéticos, un efecto comparable al de añadir un segundo fármaco antidiabético.

Microbioma oral y cerebro: la pista del Alzheimer

Uno de los descubrimientos más impactantes de los últimos años es la detección de Porphyromonas gingivalis y sus toxinas (gingipaínas) en el cerebro de pacientes con enfermedad de Alzheimer. La hipótesis, publicada en Science Advances, sugiere que estas bacterias pueden migrar desde la boca al cerebro a través de los nervios craneales o del torrente sanguíneo.

Aunque la investigación es todavía preliminar, apunta a que la inflamación crónica oral puede ser un factor de riesgo modificable para el deterioro cognitivo. Es una razón más para no subestimar una enfermedad de las encías que "solo" sangra al cepillarse.

Fertilidad, embarazo y salud oral

La periodontitis también se ha asociado con complicaciones reproductivas. En mujeres, la inflamación periodontal crónica se relaciona con un mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y preeclampsia. En varones, estudios recientes vinculan la enfermedad periodontal con alteraciones en la calidad del esperma.

Por eso, cada vez más ginecólogos y especialistas en fertilidad recomiendan una revisión periodontal completa antes de buscar un embarazo o iniciar un tratamiento de reproducción asistida.

Enfermedades autoinmunes e inflamación crónica

La boca es un foco potencial de inflamación crónica silenciosa. Los focos infecciosos orales — ya sean periodontales, endodónticos o cavitacionales — mantienen al sistema inmune en estado de alerta permanente. En pacientes con predisposición genética, esta activación inmunitaria sostenida puede desencadenar o agravar enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide, lupus o tiroiditis de Hashimoto.

El protocolo de la odontología biológica incluye la identificación y resolución de estos focos mediante cirugía biológica restauradora, un abordaje que va más allá de tratar el síntoma dental para eliminar la carga inflamatoria sistémica.

¿Qué puedes hacer?

La buena noticia es que la salud oral es uno de los factores de riesgo más fácilmente modificables. Las medidas esenciales incluyen mantener una higiene oral rigurosa, acudir a revisiones periodontales regulares, no ignorar el sangrado de encías (nunca es "normal") y considerar una valoración integral si padeces enfermedades crónicas sin causa clara.

En Bio Salud Dental evaluamos la salud oral como parte de la salud general. Si tienes encías que sangran, dientes endodonciados, implantes metálicos o síntomas sistémicos que no encuentran explicación, una evaluación desde la odontología biológica puede aportar respuestas que el enfoque convencional no contempla.

Preguntas frecuentes

Resolvemos tus dudas

Sí. Las bacterias periodontales pueden entrar en el torrente sanguíneo y contribuir a la formación de placas de ateroma en las arterias. Múltiples estudios asocian la periodontitis con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, endocarditis e ictus.

La relación es bidireccional: la diabetes mal controlada aumenta el riesgo de periodontitis, y la inflamación periodontal crónica dificulta el control glucémico. Tratar la enfermedad periodontal puede mejorar los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c).

El microbioma oral es el ecosistema de más de 700 especies de microorganismos que habitan en tu boca. Cuando está en equilibrio protege tu salud; cuando se altera (disbiosis), las bacterias patógenas pueden migrar a otros órganos y contribuir a enfermedades sistémicas.

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