Las amalgamas se fueron, pero el mercurio sigue dentro
Has dado el paso más importante: retirar tus amalgamas de mercurio con un protocolo seguro. Pero eliminar las amalgamas de tus dientes no elimina automáticamente el mercurio que llevas años acumulando en tus tejidos.
El mercurio de las amalgamas se libera en forma de vapor cada vez que masticas, bebes algo caliente o rechinas los dientes. A lo largo de años o décadas, parte de ese mercurio se deposita en órganos como el riñón, hígado, tiroides y sistema nervioso central. Una vez retiradas las amalgamas, el objetivo es ayudar al organismo a movilizar y eliminar esos depósitos de forma segura y gradual.
Fase 1: Estabilización (primeras 2-4 semanas)
Inmediatamente después de la retirada no conviene iniciar una quelación agresiva. El cuerpo necesita estabilizarse tras la intervención. En esta fase, el protocolo se centra en:
Protección antioxidante: vitamina C (1.000-2.000 mg/día), vitamina E, y selenio. Estos nutrientes neutralizan los radicales libres generados por el mercurio y protegen las membranas celulares.
Apoyo hepático: el hígado es el principal órgano de detoxificación. Suplementos como el cardo mariano (silimarina), la N-acetilcisteína (NAC) y el ácido alfa-lipoico (ALA) preparan las vías hepáticas de eliminación.
Apoyo intestinal: la fibra, los probióticos y los prebióticos aseguran que el mercurio eliminado por la bilis no se reabsorba en el intestino (recirculación enterohepática).
Fase 2: Movilización suave (meses 1-3)
Una vez estabilizado el organismo, se inicia la movilización gradual del mercurio almacenado. Los agentes quelantes más utilizados en esta fase son:
Chlorella: alga con alta afinidad por metales pesados. Actúa como un "esponja" que atrapa el mercurio en el intestino e impide su reabsorción. Se inicia con dosis bajas (1-2 g/día) y se aumenta gradualmente.
Cilantro: estudios preliminares sugieren que el cilantro puede movilizar mercurio de los tejidos. Se utiliza siempre combinado con chlorella para evitar que el mercurio movilizado se redistribuya sin ser eliminado.
Ácido alfa-lipoico (ALA): un quelante natural que cruza la barrera hematoencefálica, lo que lo hace especialmente útil para movilizar mercurio del sistema nervioso. Requiere dosificación cuidadosa y supervisión profesional.
Fase 3: Quelación profunda (meses 3-12)
En pacientes con carga tóxica alta o síntomas persistentes, puede ser necesario un protocolo de quelación más intensivo supervisado por un médico especializado en toxicología. Las opciones incluyen:
DMSA (ácido dimercaptosuccínico): quelante oral aprobado que se une al mercurio y lo elimina por vía renal. Se administra en ciclos (normalmente 3 días sí, 11 días no) para permitir que el organismo se recupere entre dosis.
DMPS (ácido dimercapto-propanosulfónico): similar al DMSA, puede administrarse por vía oral o intravenosa. Es especialmente eficaz para el mercurio inorgánico almacenado en los riñones.
Durante toda la quelación profunda es esencial mantener la suplementación mineral (zinc, magnesio, selenio), ya que los quelantes no distinguen entre metales tóxicos y minerales esenciales.
Apoyo complementario: ozonoterapia
La ozonoterapia puede ser un aliado valioso durante la desintoxicación. El ozono médico (O₃) mejora la oxigenación tisular, estimula las enzimas antioxidantes endógenas y modula la respuesta inmunológica. Aplicado de forma sistémica (autohemoterapia mayor) o local, ayuda al organismo a recuperarse de la carga tóxica acumulada.
Qué esperar durante el proceso
La desintoxicación de mercurio no es lineal. Es habitual experimentar reacciones de detoxificación (también llamadas "crisis curativas") durante las primeras semanas: fatiga, dolor de cabeza, dolor articular, cambios en el tránsito intestinal o erupciones cutáneas. Estas reacciones suelen ser leves y transitorias, y son señal de que el organismo está movilizando toxinas.
La mejoría suele ser gradual. Muchos pacientes reportan mejoras significativas en energía, claridad mental, calidad del sueño y reducción de síntomas crónicos entre los 3 y los 12 meses posteriores al inicio del protocolo. La paciencia y la constancia son fundamentales.
La importancia de la supervisión profesional
Un protocolo de desintoxicación de metales pesados nunca debe hacerse sin supervisión. La quelación mal pautada puede movilizar mercurio sin eliminarlo correctamente, redistribuyéndolo a órganos sensibles. En Bio Salud Dental trabajamos en coordinación con profesionales especializados en medicina integrativa para que todo el proceso — desde la retirada segura hasta la desintoxicación completa — esté correctamente supervisado.
Preguntas frecuentes
Resolvemos tus dudas
El mercurio almacenado en los tejidos puede tardar entre 6 y 18 meses en reducirse significativamente, dependiendo de la carga acumulada, la capacidad de detoxificación individual y el protocolo de apoyo. El proceso es gradual y requiere seguimiento profesional.
No es recomendable. La quelación mal pautada puede movilizar mercurio sin eliminarlo correctamente, redistribuyéndolo a órganos sensibles como el cerebro. Debe ser siempre supervisada por un profesional con experiencia en toxicología de metales pesados.
Sí, aunque la retirada con protocolo seguro minimiza la exposición aguda, el mercurio acumulado durante años de llevar amalgamas permanece en los tejidos. El protocolo de desintoxicación ayuda al organismo a movilizar y eliminar esos depósitos de forma segura.
¿Necesitas orientación sobre tu desintoxicación?
Pide cita sin compromiso. Te asesoraremos sobre el protocolo más adecuado para tu caso.