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Endodoncias y dientes desvitalizados: lo que deberías saber

La endodoncia: ¿solución definitiva o problema latente?

La endodoncia es uno de los tratamientos más habituales en odontología. Su objetivo es conservar la estructura del diente cuando la pulpa (el nervio) está irreversiblemente dañada: se extrae el tejido pulpar, se limpian los conductos y se rellenan con un material sellador. El diente se mantiene en boca, pero ya no está vivo.

Desde la odontología convencional, la endodoncia se considera un éxito cuando el diente deja de doler y la radiografía muestra los conductos bien sellados. Sin embargo, desde la perspectiva de la odontología biológica, hay preguntas importantes que rara vez se plantean: ¿qué ocurre realmente dentro de un diente sin vida que permanece en el cuerpo durante años o décadas?

¿Qué ocurre dentro de un diente endodonciado?

Un diente endodonciado pierde su nervio y su suministro sanguíneo. Sin irrigación sanguínea, el sistema inmunológico no puede acceder al interior del diente. Es, literalmente, un órgano muerto implantado en un organismo vivo.

Aunque los conductos principales se sellan durante la endodoncia, cada diente tiene miles de túbulos dentinarios — microconductos laterales de apenas unas micras de diámetro — que es imposible limpiar ni sellar completamente. En estos túbulos quedan restos de tejido orgánico que, al no recibir oxígeno ni sangre, se descomponen.

Esta descomposición crea un entorno ideal para las bacterias anaeróbicas — microorganismos que prosperan precisamente en ausencia de oxígeno. Estas bacterias colonizan los túbulos dentinarios y producen metabolitos tóxicos, entre ellos tioéter y metanotiol, sustancias altamente nocivas para el organismo.

Relación con enfermedades sistémicas

Las toxinas producidas por las bacterias anaeróbicas dentro del diente endodonciado no se quedan confinadas en la pieza dental. Pueden migrar a través del hueso maxilar y alcanzar el torrente sanguíneo, distribuyéndose por todo el organismo.

La odontología biológica lleva décadas estudiando la relación entre dientes desvitalizados y enfermedades sistémicas. Los focos infecciosos crónicos en la boca — silenciosos e invisibles en una radiografía convencional — pueden contribuir a una carga tóxica e inflamatoria permanente que el sistema inmunológico debe combatir de forma continua.

Esto no significa que toda endodoncia cause enfermedad, pero sí que merece una evaluación más profunda de la que habitualmente recibe. Cada caso debe valorarse individualmente, teniendo en cuenta la salud general del paciente, la presencia de otros focos infecciosos y la capacidad inmunológica del organismo.

¿Qué alternativas existen?

Cuando un diente endodonciado se identifica como un foco infeccioso o tóxico, la alternativa desde la odontología biológica es:

Extracción cuidadosa: retirando el diente y realizando un legrado cuidadoso del alveolo para eliminar todo el tejido inflamatorio o infectado (limpieza cavitacional).

Desinfección con ozonoterapia: aplicación de ozono médico (O₃) en el alveolo para eliminar bacterias residuales, acelerar la cicatrización y modular la respuesta inmunológica local.

Rehabilitación con implante cerámico: una vez cicatrizado el hueso, colocación de un implante de zirconio — 100% cerámico, libre de metal, con una biocompatibilidad total verificada mediante Test MELISA previo.

Este protocolo permite eliminar el foco tóxico y restaurar la función masticatoria y estética con un material que no interfiere con la biología del organismo.

¿Debo quitarme todas mis endodoncias?

No necesariamente. La decisión de extraer un diente endodonciado debe basarse en una evaluación clínica individualizada, no en el miedo. No todos los dientes endodonciados generan problemas, y la extracción de un diente siempre debe ser la última opción tras una valoración seria.

Lo importante es que conozcas esta perspectiva y que, si experimentas síntomas sistémicos difíciles de explicar — fatiga crónica, dolores articulares, problemas digestivos recurrentes —, consideres una evaluación integral que incluya la salud dental como factor potencial.

En Bio Salud Dental evaluamos cada caso de forma personalizada, combinando diagnóstico clínico, pruebas complementarias y una visión global de la salud del paciente.

Preguntas frecuentes

Resolvemos tus dudas

Sí, todos los dientes endodonciados son potencialmente problemáticos. Aunque muchos permanecen aparentemente estables durante años sin causar síntomas evidentes, un diente endodonciado es un diente muerto: el tejido orgánico residual se descompone progresivamente y emite de forma sucesiva metabolitos nocivos — toxinas — que pueden migrar al torrente sanguíneo. Desde la odontología biológica, recomendamos siempre una evaluación exhaustiva de cada diente endodonciado, especialmente si existen síntomas sistémicos sin causa clara.

Una endodoncia puede estar generando una infección silenciosa sin causar dolor local. La evaluación clínica, junto con pruebas complementarias, permite identificar focos infecciosos que no son visibles en una radiografía convencional.

El tioéter (y el metanotiol) son productos metabólicos de las bacterias anaeróbicas que colonizan los túbulos de los dientes desvitalizados. Son sustancias tóxicas que pueden migrar al torrente sanguíneo y contribuir a una carga tóxica sistémica.

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