Retirada Segura de Amalgamas de Mercurio en Madrid
Protocolo de extracción protegida basado en los estándares internacionales de Swiss Biohealth e IAOMT. Protección total para el paciente y el equipo sanitario.

¿Qué son las amalgamas y por qué son peligrosas?
Las amalgamas son empastes metálicos utilizados durante décadas para obturar caries. Su composición real es alarmante: 51% mercurio (Hg), 21,5% plata, 14,8% estaño y 12,7% cobre. El mercurio es el componente mayoritario, y es uno de los elementos más tóxicos que existen en la naturaleza.
El problema no es solo la composición, sino que las amalgamas liberan vapor de mercurio de forma continua. Cada vez que masticamos, bruxamos, bebemos líquidos calientes o fríos, o simplemente cerramos la boca, se liberan microdosis de vapor de mercurio que inhalamos directamente a los pulmones.
Este mercurio inorgánico se convierte en metilmercurio por acción de las bacterias intestinales. El metilmercurio se reabsorbe en un 95% en el intestino, creando un ciclo tóxico continuo: se absorbe, se acumula en los tejidos (especialmente en las vainas de mielina del sistema nervioso), y se reabsorbe una y otra vez.
El mercurio además desplaza minerales esenciales, especialmente el magnesio, uno de los cofactores más importantes para cientos de reacciones enzimáticas del organismo.
Síntomas asociados a la intoxicación por mercurio dental
La exposición crónica al mercurio de las amalgamas se ha relacionado con: fatiga crónica, pérdida de memoria, dificultad de concentración, irritabilidad, depresión, temblores, problemas cardiacos, dermatitis, dysbiosis intestinal y debilitamiento general del sistema inmunológico.
Actualmente, las amalgamas de mercurio están contraindicadas en niños menores de 15 años, embarazadas y mujeres en período de lactancia por la Unión Europea. La FDA estadounidense también ha emitido advertencias específicas sobre sus riesgos.
Nuestro protocolo de retirada segura
La retirada de amalgamas no es un procedimiento trivial. Si se realiza de forma incorrecta — fresando la amalgama con un instrumento rotatorio sin protección — se libera una cantidad masiva de vapor de mercurio que el paciente y el personal clínico inhalan directamente. Una retirada mal hecha puede liberar más mercurio del que la amalgama emitiría en años de uso normal.
En Bio Salud Dental seguimos un protocolo basado en nuestra experiencia clínica y en los estándares internacionales de Swiss Biohealth e IAOMT (International Academy of Oral Medicine and Toxicology):
Aislamiento del campo operatorio: dique de goma para aislar completamente la pieza dental y evitar que fragmentos o vapores de amalgama contacten con la mucosa oral o sean ingeridos.
Aspiración de alta potencia: aspirador quirúrgico de gran caudal junto a la pieza para capturar los vapores de mercurio en el momento de su liberación.
Protección respiratoria: suministro de oxígeno nasal al paciente para que no inhale los vapores del gabinete. El equipo sanitario utiliza mascarillas con filtro de carbón activado.
Irrigación continua: irrigación abundante con agua durante todo el procedimiento para enfriar la amalgama y reducir la vaporización del mercurio.
Extracción por bloques: la amalgama se retira en fragmentos grandes, seccionándola con el mínimo fresado posible. El objetivo es extraer por palanca, no pulverizar.
Filtración de aire en gabinete: purificadores de aire con filtro HEPA para eliminar partículas de mercurio suspendidas en el ambiente del gabinete.
Tras la retirada, la cavidad se desinfecta con ozonoterapia y se restaura con composites biocompatibles libres de Bisfenol-A o, en cavidades grandes, con incrustaciones cerámicas.
¿Por qué ningún metal debería estar en tu boca?
El problema del mercurio de las amalgamas es el más urgente, pero desde la perspectiva de la odontología biológica, ningún metal dental cumple una función en el cuerpo humano. Son elementos extraños al organismo.
Cuando un metal se coloca en la boca, puede liberar iones metálicos que se unen a las proteínas del cuerpo. Este fenómeno se denomina efecto hapteno: el metal unido a la proteína es reconocido por el sistema inmunológico como una sustancia extraña, lo que desencadena la producción de anticuerpos contra los propios tejidos del organismo. Este mecanismo está implicado en enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, la tiroiditis de Hashimoto y otras patologías inflamatorias crónicas.
Además, los metales en boca pueden actuar como antenas que amplifican los campos electromagnéticos (EMF) del entorno, especialmente las microondas de teléfonos móviles y redes Wi-Fi. Esto incrementa el estrés oxidativo celular y puede agravar los efectos tóxicos del mercurio residual.
La alternativa es clara: materiales 100% cerámicos y biocompatibles. Implantes de zirconio en lugar de titanio. Restauraciones cerámicas en lugar de metálicas. Composites sin BPA en lugar de amalgamas.
Después de la retirada: protocolo de soporte
Retirar las amalgamas elimina la fuente activa de exposición, pero el mercurio acumulado durante años en los tejidos no desaparece de inmediato. Por eso es importante complementar la retirada con un protocolo de soporte nutricional que ayude al organismo a movilizar y eliminar los depósitos residuales de mercurio.
Nuestro protocolo sistémico incluye:
Suplementación con antioxidantes: vitamina C, selenio, zinc y glutatión para proteger las células del estrés oxidativo provocado por el mercurio.
Reposición de minerales: especialmente magnesio, que el mercurio desplaza de las enzimas. La reposición de magnesio es fundamental para restaurar cientos de funciones metabólicas alteradas.
Soporte hepático e intestinal: el hígado y el intestino son las principales vías de eliminación del mercurio. Un soporte adecuado facilita la desintoxicación natural.
Alimentación y estilo de vida: corrección nutricional, reducción de la exposición a otros tóxicos ambientales y refuerzo del sistema inmunológico.
Este enfoque integral es lo que diferencia a la odontología biológica de la convencional: no se trata solo de quitar un empaste, sino de restaurar el equilibrio del organismo completo.
Preguntas frecuentes
Resolvemos tus dudas
Sí. Las amalgamas contienen un 51% de mercurio, un neurotóxico acumulativo que se libera en forma de vapor al masticar, bruxar o beber líquidos calientes. El mercurio se acumula en el organismo y puede causar fatiga crónica, pérdida de memoria, irritabilidad, problemas digestivos y alteraciones del sistema nervioso e inmunológico. La FDA estadounidense ha advertido sobre sus riesgos, y la UE ya ha restringido su uso en niños, embarazadas y lactantes.
Porque una retirada incorrecta — fresando la amalgama sin protección — libera más vapor de mercurio del que la amalgama emitiría en años de uso normal. Es imprescindible un protocolo específico con aislamiento, aspiración de alta potencia y protección respiratoria para paciente y equipo.
Nuestro protocolo se basa en la experiencia clínica y en los estándares internacionales de Swiss Biohealth e IAOMT. Incluye aislamiento con dique de goma, aspiración de alta potencia, protección respiratoria con oxígeno nasal, irrigación continua, extracción por bloques sin fresado innecesario y filtración de aire en gabinete.
Con composites de resina biocompatibles y libres de Bisfenol-A. Dependiendo del tamaño de la cavidad, también pueden utilizarse incrustaciones cerámicas o de zirconio. Nunca se sustituye un material tóxico por otro.
En Bio Salud Dental retiramos todas las amalgamas en una misma sesión. Tras la retirada de cada amalgama, aplicamos ozono directamente en cada diente tratado para desinfectar la cavidad y favorecer la cicatrización. De este modo, se elimina la fuente de exposición al mercurio de forma completa en una sola cita.
Recomendamos un protocolo de desintoxicación tanto anterior como posterior a la retirada. El protocolo previo prepara al organismo para movilizar y eliminar el mercurio acumulado, y el posterior ayuda a completar la depuración. Consiste, entre otros, en la toma de chlorella a grandes dosis, junto con antioxidantes, minerales y soporte hepático para facilitar la eliminación de los depósitos residuales de mercurio.
Muchos pacientes reportan mejoras en síntomas como fatiga crónica, dolores de cabeza, problemas digestivos, niebla mental y mejora general del bienestar. Sin embargo, cada caso es individual y la mejoría depende del grado de intoxicación acumulada y del protocolo de desintoxicación posterior.
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